Entreteniendo a Pau

Martes 28 de Marzo de 2006

Ser papá de un niño de dos años es increible: no dejas de divertirte con sus ocurrencias y sorprenderte con sus avances, es como una esponja que todo lo absorbe ¡es una etapa importantísima! como contrapartida, su nivel de exigencia hacia los mayores ha crecido exponencialmente, no se entretiene fácilmente y te requiere continuamente para que le prestes atención y juegues con él.

Como hemos planificado una escapada en Semana Santa (si los virus y demás no interfieren) a través de Microsiervos he encontrado una idea genial para jugar al aire libre: una cometa superfácil de hacer para seguir ganando puntos en la carrera de “Mejor Papá del Mundo”.

En próximas anotaciones os contaré más ideas que me han funcionado con Pau, por si os pueden ser de ayuda (¡también se aceptan sugerencias!).

Día del Padre

Lunes 20 de Marzo de 2006

Otro bonito vídeo que me llega a través de Llámame Lola, dedicado a todos los sufridos papás que leen este blog.



Por cierto, a mi me han regalado una crema anti-ojeras…

Atrapados en los mocos movedizos

Martes 14 de Marzo de 2006

Todo el mundo nos lo advirtió: el primer año en la guardería es un desastre, lo enganchan todo, siempre están enfermos… ¡confirmado! Pau lleva una racha increible, dos días a la guardería, una semana en casa, ahora tengo fiebre, luego tos, al final, siempre acechante, la otitis, y sobre todo, los mocos, litros y litros de mocos.

Hace meses que no respira por la nariz, lo que complica las comidas y el sueño, y con un sistema inmunitario todavía inmaduro, fácilmente los mocos se acaban infectando y provocando fiebre y cuadros más graves. Ya he perdido la cuenta de todas las tandas de antibiótico que le hemos dado, y lo peor es que no mejora.

Lo llevas al médico (al suyo, al suplente o al de urgencias, es una lotería) y lo primero que te pregunta es si va a la guardería… “¡Ah! es que si va a la guardería es normal que esté así”. O sea, que es normal que el pobre no levante cabeza, al final parece que lo llevamos al matadero (ahora entiendo porqué todos lloran al principio, ya saben lo que les espera).

En definitiva, lo llevas a la guardería porque no tienes más remedio, pagas un pastón, y al final acabas con el niño en casa igualmente pero enfermo. Y encima es lo normal.

El arma secreta de papá

Martes 7 de Marzo de 2006

… para combatir la depresión


Ten los hijos joven…

Mircoles 15 de Febrero de 2006

Mi madre siempre ha tenido claro que los hijos se deben tener siendo joven: “Un niño pequeño da mucha guerra; si eres un viejo no podrás tirarte por el suelo para jugar con él, ni tampoco tendrás ganas de hacerlo”. Bueno, como para mi madre ser un padre viejo es lo que soy yo (treinta y cuatro tacos) ahora entiendo sus argumentos, pero sólo le doy la razón en parte: sí que quiero tirarme por el suelo para jugar con Pau, pero luego… ¿quién me ayuda a mi a levantarme?

Me paso el día sentado delante del ordenador, he dejado el gimnasio, y desde que mi mujer se quedó embarazada y nos relajamos con la “dieta equilibrada” he engordado diez kilos (sí, ¡10!). Total, que estoy hecho una piltrafa y llevo todo el invierno con las lumbares dando la lata, y estar pendiente de un personaje hiperactivo que no levanta un metro del suelo no me beneficia lo más mínimo; ¿álguien conoce alguna manera de sacar a un niño de trece kilos de la cuna sin forzar la columna?

La gordura no implica rigidez

Tengo pánico a un ataque de lumbago y quedarme clavado estándo sólo en casa con Pau. Imagino una escena de terror: yo tirado en el suelo del comedor, inmóvil, como un muñeco roto, intentando mantener la calma mientras el pipiolo campa libremente por la casa “Pau, cariño, no juegues con el cuchillo jamonero que te vas a hacer pupa” o “Pau, la puerta de la calle no se abre, ¡vuelve!”. Inquietante, ¿no?

En definitiva, a los que pensáis en un futuro cercano ser papás, seguid el sabio consejo de mi madre y no esperéis demasiado.

Fantasía infantil

Mircoles 8 de Febrero de 2006

A través de Llámame Lola descubro este fantástico anuncio de United Airlines.


¡Yo soy la autoridad!

Martes 7 de Febrero de 2006

Ahora que Pau ha cumplido 22 meses puedo decir que hemos pasado una de las peores etapas desde que somos papás: la tiranía del bebé. Mucha gente nos había advertido de los problemas del sueño, de los mocos, de muchas cosas… pero no de tener un demonio en casa.

Mi mujer, que es psicóloga, se dio por vencida rápidamente e iba llorando por los rincones “¿qué hemos hecho mal? ¿por qué es tan malo? ¿es hiperactivo? ¿por qué…? “ y es que la pobre no estaba mentalizada (ni yo tampoco, lo reconozco) para comprobar la capacidad destructiva de un ser tan pequeño: paredes, sillones, mesa, ordenador, puertas, gato… todo ha sido sistemáticamente aporreado con los más heterogéneos objetos que unas manos minúsculas pueden agarrar. Eso sin contar las dotes artísticas con los “colorins” y la intención de Pau de hacer una “performance” sobre los personajes de la tele, en directo, digno de ver.

En el dormir, que nunca ha sido su fuerte, también el cambio fue a peor, y volvimos a las largas noches en vela, con la diferencia de que ahora Pau podía incorporarse y gritar con todas las fuerzas “¡MAMA, ¿QUÉ?, MAMA, ¿QUÉ?, MAMA, ¿QUÉ?!” (él mismo se respondía, totalmente rayante).

Llegamos a la conclusión de que para Pau la vida merece ser vivida con intensidad, y eso se consigue más fácilmente siendo malo que bueno, ya que obtiene más respuesta de los adultos. Entre estar sentadito tranquilamente viendo el Baby Einstein y corriendo por la casa con dos adultos furibundos gritando y gesticulando… pues no hay color, no nos engañemos.

Lo peor es que, por mucho que quieras verlo como algo normal, acabas con la paciencia agotada, y entonces lo sufres como un profundo desagradecimiento: “con todo lo que te queremos, con todo nuestro amor, nuestras atenciones… ¿así nos lo pagas?” ¡Alto! Es ahí cuando toca respirar hondo, repetirse mil veces “es una etapa, esto pasará” y armarse de paciencia.

Creo que, sobre todo, es importante que el niño reciba un mensaje coherente; no frustrarlo continuamente pero tampoco ceder en cosas importantes (ponerse de pie en el sillón, abrir el cajón de las herramientas, traerlo a nuestra cama, etc.) y prever los peligros y tomar medidas (protectores en los enchufes, subir los objetos frágiles, bloquear puertas y cajones, etc.).

Aunque parezca mentira, es una etapa que pasa, y nos dimos cuenta el pasado viernes por la noche, eran las cuatro de la mañana y su madre no conseguía que volviera a dormir, todo el rato protestando, hasta que finalmente me levanté, y al entrar en su habitación, sin decir ni pío, el solito se tumbó, se puso de lado y cerró los ojos, y a los dos minutos dormía placidamente. Su madre recogió las bragas del suelo y me dijo:

-Está claro que tú eres el padre, ¿no?

Eso significa que yo soy la figura de autoridad. Y creo que para Pau esa figura es importante y me hace sentir satisfecho de asumir ese papel sin renunciar al cariño, a la ternura, sin caer en el grito fácil o el cachete. ¡Un 10 para mí!

Ahora llevamos dos noches que duerme de un tirón, y por el día es travieso y movido, como le corresponde a un niño de 22 meses, pero simpático y divertido, contagiándote el entusiasmo y las ganas de vivir. No se cuanto tiempo durará este descanso, pero en la próxima mala racha volveré a repetirme “es una etapa, esto pasará…”

Deseos cumplidos

Mircoles 11 de Enero de 2006

Llevamos tiempo en casa dándole vueltas a la idea de asociarnos a alguna ONG, contribuir (modestamente) cada mes con una cuota, o incluso apadrinar a algún niño. Desde que ha nacido Pau, y viendo las noticias e informes de la infancia en el mundo, se ha convertido en una prioridad para mí (sí, lo reconozco, es una manera de acallar mi conciencia).

Pequeño DeseoPor ello me he puesto a buscar activamente una ONG que me gustara su labor y me ofreciese confianza, por lo que he utilizado el buscador de la Fundación Lealtad y he ido a parar a la web de la Fundación Pequeño Deseo. No los conocía pero me ha parecido que hacen una labor fantástica: se dedican a hacer realidad los deseos de niños enfermos, crónicos o terminales. Son pequeños deseos, como conocer a un futbolista o tener un ordenador, deseos de niños que, en sus circunstancias, todos querríamos ver cumplidos.

Después de estas fechas, cuando nuestros hijos reciben tantas cosas, vale la pena pararse a pensar en las ilusiones y necesidades muchos niños que no han tenido la suerte de los nuestros.

Ídolos caídos

Jueves 5 de Enero de 2006

En Bebés y más han publicado una interesante anotación, Padres todopoderosos; añadiría, que igual de importante que crear el mito de los padres todopoderosos durante la infancia, es poder desmontarlo durante la adolescencia. Significa que el joven ha madurado lo suficiente para las obligaciones y responsabilidades de la edad adulta (aunque tenga que vivir en casa hasta los 30 ;) .

Mi padre siempre ha sido un bromista que contaba fantásticas historias, tan fantásticas que sólo se puede entender que las creyera desde la óptica de un niño fascinado por su papá.

Recuerdo una anécdota divertida: cada domingo íbamos con el coche al campo y pasábamos por un puente que cruzaba un río apestoso de aquellos que parecen un desagüe, porque recogía todos los vertidos de una zona industrial cercana. Un día en el colegio pregunta la señorita:
- Niños, ¿sabéis el nombre de algún río de España?
- ¡Yo señorita! - emocionado - ¡el río Mierdanchel!
Obviamente era el nombre que mi padre le había dado, apropiadamente, a aquel río, y lo que decía mi padre iba a misa. Todavía recuerdo la cara de poker de la señorita, pensando si castigarme o echarse a reir.

Mi superhéroe preferido, Superman

¿De dónde salen estos monstruos?

Jueves 5 de Enero de 2006

Los chavales se diviertenA través de esta anotación en Escolar.net me entero que La Vanguardia ha publicado unas imágenes extraidas del vídeo de seguridad del cajero donde fue asesinada la mendiga.

Estoy tan perplejo con este tema que no sé que opinar. Hace un tiempo en Documentos TV hicieron un reportaje sobre asesinos en serie, psicópatas, y la parte más espeluznante era la entrevista a los padres de uno de ellos, porque no podían entender como su hijo había sido capaz de llegar a eso; “era un poco tímido”, “le costaba relacionarse”… era un enfermo mental, que no creo que sea comparable al caso de estos chavales, pero pienso ¿de dónde salen estos monstruos? ¿Está en nuestra mano (cómo padres) que nuestros hijos no acaben así? (pregunta terrible, lo sé, pero no puedo evitar hacérmela).