Vuelta a la normalidad

Pau ha vuelto hoy al cole, después de una semana de convalescencia, y está fantástico, si no fuera por la voz “aflautada” que le ha quedado no se notaría que ha pasado por el quirófano. Estoy muy feliz, esta ha sido la experiencia:

El ingreso fue a las dos de la tarde, fuimos bien preparados por si se retrasaba el tema (en principio a partir de las tres), con cuentos y juguetes, pero a la hora ya estábamos bastante desquiciados, y hasta las cuatro no llegó el camillero para llevárselo, el peor momento, sin duda; en la Clínica del Remei te dejan acompañarlos en el ascensor hasta la planta donde están los quirófanos, pero no puedes salir, lo que resulta algo traumático ver como se lo llevan en la camilla mientras te mira asustado.

Una hora de tensa espera y el cirujano nos llamó por teléfono para confirmar que todo había ido bien y que en un ratito lo traerían a la habitación ¡UFFFF! Al volver a la habitación, nos echó un vistazo y durmió durante toda la tarde; se quejó de dolor cuando lo despertamos para ir al lavabo y beber unos sorbos de agua, pero tras un supositorio de Febrectal (paracetamol) siguió durmiendo hasta la mañana siguiente.

Yo fui a dormir a casa, y de vuelta a la clínica la sorpresa fue mayúscula, allí estaba mi pequeño como si no le hubiera pasado nada, tan pancho bebiéndose un vaso de leche fría y comiendo una madalena. “¡Hola papi!”, me dijo, con una voz irreconocible, como de esas actrices que doblan a los niños, de falsete. Mi mujer me miró entre emocionada y estupefacta. Visita del médico, alta y para casa, todo había ido perfecto.

Las indicaciones postoperatorias fueron una dieta blanda y evitar cosas calientes, y no ir al cole durante una semana para evitar virus y demás peligros. Nos comentó que la cicatriz del láser en la garganta deja una costra blanca, que no la confundiéramos con placas de pus, y que podría tener dolor en la zona que se reflejara en el oído, en ese caso que le diéramos Dalsy o Apiretal. Por suerte Pau no volvió a sufrir ningún tipo de molestia en los días posteriores (aquí pudo intervenir un tratamiento de choque que nos mandó la homeópata para el dolor).

Los beneficios de la operación han sido inmediatos, a parte de que ya no tiene la voz gangosa (tampoco la de pito del primer día, afortunadamente) y que no babea, duerme como un bendito, no se le oye ni apenas respirar. Aunque todavía es pronto para valorarlo, también parece que come mejor y que la carraspera que nos amenazaba continuamente ha desaparecido.

¡Bien!

3 Responses to “Vuelta a la normalidad”

  1. natalia Says:

    ¡Me alegro de que todo haya salido tan bien!
    Un besito a Pau

    Natalia

  2. MARIA Says:

    Hola Pobrepapà! pues espera que todavía tienen que venir más cambios… Este lunes fuimos al pediatra para la revisión de los 4 años. Enric ha engordado desde la operación 3 kilos y ha crecido 6 cm! Enric ya comía bien antes de la operación pero estaba muy delgado. Pobre, parece que al descansar bien todo le hace provecho. Felicidades!

  3. paola Says:

    Me alegro mucho de que todo haya ido tan bien. Entiendo tu temor en el momento en que se lo llevaban para quirófano, no quiero ni pensar cuando nos toque a nosotros. Pero afortunadamente todo ha salido bien y cada vez las intervenciones de cualquier tipo son más seguras. ¡Qué peso os habéis quitado de encima! Pues nada, ahora al cole y a comer mucho, y a ver si este invierno no nos trae demasiados virus. Un saludo.

Leave a Reply