Atrapados en los mocos movedizos

Todo el mundo nos lo advirtió: el primer año en la guardería es un desastre, lo enganchan todo, siempre están enfermos… ¡confirmado! Pau lleva una racha increible, dos días a la guardería, una semana en casa, ahora tengo fiebre, luego tos, al final, siempre acechante, la otitis, y sobre todo, los mocos, litros y litros de mocos.

Hace meses que no respira por la nariz, lo que complica las comidas y el sueño, y con un sistema inmunitario todavía inmaduro, fácilmente los mocos se acaban infectando y provocando fiebre y cuadros más graves. Ya he perdido la cuenta de todas las tandas de antibiótico que le hemos dado, y lo peor es que no mejora.

Lo llevas al médico (al suyo, al suplente o al de urgencias, es una lotería) y lo primero que te pregunta es si va a la guardería… “¡Ah! es que si va a la guardería es normal que esté así”. O sea, que es normal que el pobre no levante cabeza, al final parece que lo llevamos al matadero (ahora entiendo porqué todos lloran al principio, ya saben lo que les espera).

En definitiva, lo llevas a la guardería porque no tienes más remedio, pagas un pastón, y al final acabas con el niño en casa igualmente pero enfermo. Y encima es lo normal.

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