Otitis, furia y tristeza
A veces la realidad nos pone en situaciones que no estamos dispuestos a aceptar; anoche Pau se despertó a la una de la madrugada y ya no ha vuelto a dormir, gritaba, lloraba, sólo quería estar en brazos…
“No podía estar nuevamente enfermo, no hace ni una semana que dejó el antibiótico. Nos está tomando el pelo. Vamos para atrás. Esto no puede seguir así.”
La rabia se iba apoderando de mí mientra veía pasar las horas. “¡Pau!” le gritaba “¡Ya está bien!” mientras lo tumbaba de malas maneras en la cuna.
Esta mañana la evidencia del termómetro ha convertido toda la “actuación” de Pau en evidentes síntomas de una otitis: dolor, malestar, llevarse la mano al oído, no tolerar el estar tumbado… El año pasado ya sufrimos esto y el cuadro era exactamente igual, pero yo no era capaz de aceptarlo. Por suerte su madre le ha dado el cariño y la paciencia que necesitaba.
Me siento mal, me siento muy triste.
Noviembre 3rd, 2006 at 18:23:48
un poco mas claro